¿Cómo descubriste a Alan Parsons Project? ¿En qué año y con qué álbum tuviste tu primer contacto con ellos?
Me topé por primera vez con Alan Parsons Project en la primavera de 1992, el año en que cumplí 14 años. Fue un encuentro casual, pero destinado a dejar una huella indeleble en mí. En mi casa siempre se había escuchado música —mi papá también tocaba la guitarra y mi tío siempre ha sido un gran fanático de los Beatles— y debo admitir que escuchábamos un poco de todo, sobre todo grabaciones hechas en casete de programas de radio de los años ochenta, o álbumes que mi tío nos duplicaba en casete. Mi primer verdadero enamoramiento musical fue precisamente por los Beatles, un par de años antes. En 1992, mi tío estaba comprando una de esas recopilaciones, típicas de aquellos años, con lo mejor de la música internacional: cada semana compraba un CD en el quiosco, dedicado a una banda específica. Recuerdo que se titulaba «Il Grande Rock», editada por De Agostini. Mi tío solía grabarme siempre una copia en casete, para que yo también pudiera escuchar esos CD. Esa gran colección de álbumes amplió enormemente mis horizontes musicales, permitiéndome descubrir a muchos artistas que aún me eran desconocidos. Tres de ellos se convirtieron muy pronto en mis principales ídolos musicales: Vangelis, Andreas Vollenweider y The Alan Parsons Project. Como decía, en la primavera de 1992 le tocó el turno al Project, presentado a través de un CD que no llevaba ningún título más que el nombre de la banda y los títulos de las canciones, pero que en realidad era el espléndido álbum Tales Of Mystery And Imagination, en la versión de 1987. ¡Desde la primera oída quedé literalmente cautivado por esa música! Nunca había escuchado nada parecido antes. No se trataba solo de música extremadamente agradable, sino que tenía una carga evocadora espectacular, era un verdadero cine para la mente, para disfrutar con los ojos cerrados. En poco más de 40 minutos, ese álbum lograba condensar una increíble variedad de estilos musicales, fusionados con una habilidad exquisita, y meenamoré de él de inmediato. Como esa edición en particular de «Il Grande Rock» no incluía el título del álbum y, por lo tanto, ninguna referencia a Edgar Allan Poe, no me quedó claro de inmediato de qué hablaban esas letras. Pero cuando, unas semanas después, en la antología escolar (libro de texto que recopila fragmentos literarios -poesía, narrativa, teatro, ensayo- seleccionados para ser estudiados en la escuela) tuve la oportunidad de leer el poema “El cuervo” de Poe, intuí la conexión con ese maravilloso álbum que ya no podía dejar de escuchar una y otra vez. Cuando me quedó claro que ese disco del Project estaba totalmente inspirado en el maestro del terror —por quien precisamente en ese momento estaba empezando a apasionarme—, fue como echar leña al fuego. Me invadió un deseo irrefrenable de saber más sobre ese misterioso Alan Parsons Project, del que parecía que nadie sabía nada. Hay que recordar que aún no existía Internet y las únicas fuentes de investigación eran las bibliotecas y las revistas musicales. Me lancé de cabeza a la búsqueda de información, pero cuanto más buscaba, más parecía el misterio intensificarse. Algunos adultos de la edad de mis padres sabían vagamente que el nombre de Parsons estaba relacionado con Pink Floyd —mi propio tío tenía algunos discos de Pink Floyd, que yo también escuchaba en esa misma época—, pero incluso conseguir alguna pequeña información sobre el Project y una discografía no era nada fácil en aquellos años. ¡Y ni hablar cuando les hablaba del Project con enorme entusiasmo a mis compañeros de escuela: me miraban como si fuera un extraterrestre!
Durante aproximadamente un año, ese fue mi único contacto con el Alan Parsons Project; luego, en la primavera de 1993, logré conseguir una recopilación: recuerdo como si fuera ayer la enorme emoción que sentí al escucharla por primera vez y descubrir con gran asombro que muchas canciones que había tenido la oportunidad de escuchar de niño en la radio o en la televisión —y que se me habían quedado especialmente grabadas en la mente— eran precisamente de ese misterioso Project. “The Gold Bug”, “Eye In The Sky”, “Mammagamma”, “Limelight”… ¡Me parecía increíble que todas fueran de esa misma banda misteriosa que, sin embargo, parecía que solo yo conocía y amaba! En esa época cursaba el primer año de la secundaria: mis compañeros de clase incluso se burlaban de mí de manera amistosa por mis extraños gustos musicales y mi desmesurada pasión, pero yo seguía mi camino, convencido de haber encontrado mi rumbo musical. Nunca en ese entonces hubiera podido imaginar que algún día sería yo, quien descubrió a Alan Parsons Project recién en 1992, cuando ya ni siquiera existía como tal, quien escribiría el primer libro del mundo sobre la banda. Por cierto: ¡pueden imaginarse qué gran satisfacción fue cuando, más de veinte años después, esos mismos compañeros de clase compraron mi libro y hasta me lo hicieron autografiar! ;-)
Afortunadamente, como ya decía, en mi casa la música siempre ha estado presente y se ha visto con buenos ojos, por lo que mis padres apoyaron desde el principio mi entusiasmo y mi creciente pasión, ayudándome a buscar discos e información. Vivíamos en un pequeño pueblo de provincia, pero mi papá trabajaba como ferroviario y, por motivos de trabajo, se encontraba constantemente en grandes ciudades como Génova, Turín, Alessandria o Ventimiglia, donde no faltaban tiendas de música bien surtidas. En el plazo de un año o poco más logré así comprar toda la discografía —los diez álbumes, más Freudiana, todos estrictamente en vinilo—, aunque el misterio seguía flotando en torno a esta banda fantasmal.
Entonces, un día de 1995, encontré el CD The Very Best Live, edición de EE. UU., en cuyo libro se mencionaba la existencia de un fanzine oficial dedicado a Alan Parsons, bautizado como The Avenue, con sede en Canadá, dirigido por un gran fan llamado Steve Martin. Me puse en contacto de inmediato con The Avenue y, por fin, se me abrió un mundo maravillosamente rico en información y detalles. A partir de ese momento ya no estaba solo en cultivar esta pasión y, cuando un par de años más tarde internet comenzó a estar al alcance de todos, se abrió un horizonte verdaderamente infinito-
¿Qué aspectos de la banda te llevaron a admirarla hasta el punto de escribir un libro tan detallado? ¿Qué cualidades o características crees que la hacen única?
En primer lugar, sin duda fue el aspecto musical lo que me llamó la atención, y debo admitir que fue una gran suerte que, por casualidad, empezara precisamente con un álbum como Tales. No podía haber pedido un mejor inicio: como ya mencioné anteriormente, la potencia cinematográfica y evocadora de ese disco no tiene igual. También recuerdo que esa espléndida combinación de sonidos acústicos y (aparentemente) electrónicos me fascinaba muchísimo, con su rica estratificación sonora que, cada vez que lo escuchaba, me permitía oír algo nuevo. La potencia del rock, las melodías refinadas, las orquestaciones sinfónicas, los coros majestuosos, ciertos sonidos absolutamente inusuales, los sonidos ambientales como la tormenta… todo condensado en un solo álbum. Ninguna música antes de entonces había logrado calarme tan hondo y regalarme imágenes mentales tan vívidas. Era como ver una película con los ojos cerrados. Aún hoy ese disco tiene el mismo efecto en mí. Por lo tanto, en primer lugar, uno de los méritos del Project es la riqueza de la oferta musical, la amplitud sonora propuesta, una gran heterogeneidad estilística sabiamente calibrada y en perfecto equilibrio.
Pero no me tomó mucho tiempo apreciar también otro aspecto único del Alan Parsons Project, en este caso mucho más ligado a Eric Woolfson. Me refiero a las letras y los conceptos tratados en los distintos álbumes, una amplitud cultural que abarca desde Poe hasta Asimov, desde Freud hasta Gaudí, desde el pasado con el antiguo Egipto hasta el futuro con los robots, pasando por las ambigüedades y los conflictos de la era moderna. Todo ello siempre aderezado con un gran halo de misterio y misticismo, fruto también de un cuidado diseño gráfico de las portadas. La habilidad de Eric fue extraordinaria a la hora de escribir letras ambivalentes, con múltiples niveles de lectura: uno más propiamente relacionado con el tema declarado, el otro más introspectivo y personal, abierto a la interpretación del oyente. Parafraseando la letra de su canción “I Am A Mirror”, incluida en Freudiana, a Eric le encantaba definirse como un espejo colocado frente al oyente. Si bien, por un lado, es inevitable que las canciones que compuso expresen sus sentimientos y hablen en gran parte de él y de sus emociones, por otro lado, la gran indeterminación de las letras mismas empuja al oyente a llenar el vacío con su propia interpretación. Un espejo freudiano perfecto, capaz de devolvernos una imagen de nosotros mismos a través de las palabras del autor. Como ser humano, le debo enormemente a Eric y a sus letras: me han acompañado toda la vida, desde la adolescencia, cuando uno se plantea infinidad de preguntas existenciales y necesita a alguien a quien confiar sus miedos, sus expectativas, sus sentimientos. Para mí, Eric y el Project han representado a un gran amigo siempre a mi lado, especialmente en esa etapa particular del desarrollo de mi personalidad; un confidente capaz, tal vez, no de darme muchas respuestas, pero al menos —y esto no es poca cosa— de hacerme sentir que no estaba solo al plantearme ciertas preguntas y al experimentar ciertos sentimientos. Y entre mil incertidumbres, el mensaje que más se desprende de los textos de Eric es una fuerte y constante inyección de confianza y esperanza… cabalga la ola del destino, sube a la cresta… el mismo viejo sol brillará por la mañana. Quizás exageraría si dijera que el Project cambió mi vida, pero sin duda marcó su trayectoria.
Por último, ¿cómo no destacar el exquisito gusto, la originalidad, la maestría y la grandeza de las interpretaciones musicales y vocales de los extraordinarios músicos que se prestaron a dar vida a las visiones de Alan y Eric? Los solos de guitarra de Ian Bairnson, las orquestaciones de Andrew Powell, los riffs de bajo de David Paton, los coros de Chris Rainbow, los matices soul de la voz de Lenny Zakatek, la potencia rockera de John Miles o la voz melancólica y evocadora de Eric Woolfson —por mencionar solo algunos— no tienen rival. Se trata, sin duda, de algunos de los mejores músicos y cantantes que la escena musical contemporánea haya dado a luz, además divinamente plasmados en cinta por las manos de oro de Alan. La perfección sonora que caracteriza la música del Project es única, con sus múltiples capas que se suman unas a otras sin perder nunca claridad y espacialidad en la mezcla final. ¡Imposible pedir más!
¿Cómo surgió la idea de escribir este libro? ¿La desarrollaste de manera independiente o en colaboración con una editorial?
La idea surgió en primer lugar de una necesidad propia, pero durante años se quedó en un sueño que no creía que pudiera hacerse realidad. Como ya he contado, durante mucho tiempo yo mismo estuve buscando información sobre la banda y me costó muchísimo incluso solo conseguir una discografía o algún dato biográfico sobre Alan y Eric. Recuerdo muy bien que en esa época, cuando entraba a una librería, me dirigía de inmediato a la sección de arte/música/espectáculo en busca de un libro que hablara del Alan Parsons Project. Todas las veces me parecía imposible no encontrar ni uno solo; luego, con la llegada de Internet, comprendí que simplemente no existían. No solo en italiano, nadie en el mundo había escrito jamás un volumen dedicado íntegramente al Project. A partir de 1996, gracias a Internet, a los primeros contactos con otros fans y, sobre todo, al fanzine The Avenue (le debo muchísimo a su editor, Steve Martin), comencé a recopilar mucho material, muchas entrevistas de la época, y la información se enriqueció notablemente cuando yo mismo empecé a realizar mis propias entrevistas a los distintos miembros de la banda, inicialmente para el sitio web The Parsons Day (www.theparsonsday.altervista.org) —que fundé en 1999 junto con otros entusiastas, precisamente con el objetivo de recopilar información y ofrecerla a otros fans— y, posteriormente, para la revista musical italiana Nobody’s Land, con la que comencé a colaborar unos años más tarde.
Escribir un libro sobre el Project, se había convertido con el tiempo en una necesidad personal para plasmar finalmente por escrito la gran cantidad de información que tenía en mi poder y que pudiera disipar de una vez por todas la densa niebla que aún envolvía a esta banda tan singular para muchos otros fans —¿cuándo se había visto un grupo que, entre otras singularidades, llevaba el nombre de un productor discográfico, no tenía una formación fija y nunca se había presentado en vivo? —y el gran estímulo provenía precisamente de la conciencia de que nadie se había aventurado nunca en esta empresa.
Probablemente, la chispa que me hizo comprender que tenía lo necesario y la información requerida para enfrentarme a la redacción del primer libro del mundo sobre el Alan Parsons Project llegó en 2014, cuando invité a Lenny Zakatek a Italia para un encuentro de fans. Para esa ocasión —un día de música en vivo, exposición de material de colección y entrevistas, incluidas las de Alan y Sally Woolfson a través de conexiones en vivo por internet— había preparado una breve introducción sobre la historia del Project y me di cuenta claramente de que el dominio del tema me permitiría enfrentar el reto con naturalidad. Pero seguramente no habría dedicado meses y meses de mi tiempo libre sin tener primero la certeza de que, una vez escrito el libro, encontraría una editorial. Así que, antes de empezar a escribirlo, decidí contactar a la editorial italiana más reconocida e histórica en el ámbito musical, la cual, a lo largo de décadas, se había convertido en promotora de muchísimos libros sobre las bandas más diversas: la editorial Arcana. El contacto fue más fácil de lo previsto y, gracias a mi experiencia en entrevistas y contactos directos con los principales miembros de la banda, incluidos Alan y los herederos de Woolfson, Arcana me dio inmediatamente carta blanca y un contrato editorial. Aproximadamente seis meses después, el libro estaba listo y se publicó en italiano en marzo de 2015.
El entusiasmo de los fans fue tal que los aficionados extranjeros pronto pidieron una edición en inglés. Arcana, sin embargo, aunque estaba dispuesta a publicar también la eventual edición en inglés, no quería asumir ningún gasto de traducción, así que me encargué yo por completo de la cuestión. Lancé un proyecto de financiamiento colectivo que en un mes resultó exitoso y me permitió poner el libro en las sabias manos de Barbara Mucci, una traductora profesional de mi confianza, gracias a la cual podría ofrecer el libro también al público internacional. La versión en inglés salió en diciembre de 2016 y fue el primer libro en inglés dedicado al Alan Parsons Project.
Por desgracia, sin embargo, Arcana no supo gestionar la edición en inglés con la habilidad y la visión de futuro necesarias; se imprimió en una edición limitada y solo se distribuyó directamente en el mercado italiano, sin siquiera una edición digital. ¡Una verdadera tontería para un libro en inglés! A pesar de ello, los fans extranjeros estuvieron dispuestos a asumir los gastos de envío internacional y lo compraron a través de tiendas en línea con sede en Italia: muy pronto se agotó la edición, pero la editorial —con un vasto catálogo en continua evolución, pero con habilidades limitadas únicamente en el territorio nacional— no mostró especial interés en reeditarlo. Así que esperé diez años —que coincidirían no solo con el fin de mi contrato editorial con Arcana, sino también con el 50.º aniversario de The Alan Parsons Project— para finalmente poner el libro a disposición de los fans de todo el mundo de manera sencilla e inmediata a través de una nueva edición, ampliada y actualizada, en formato de libro electrónico para Kindle. En todos estos diez años nunca dejé de mantener el libro actualizado y seguí investigando y profundizando en los diversos acontecimientos relacionados con la historia de Alan y Eric. Con gran orgullo y satisfacción, puedo decir que el prólogo de la nueva edición de mi libro lleva la firma del mítico Lenny Zakatek, con quien me enorgullezco de mantener una amistad y un aprecio recíprocos que ya duran más de una década. ¡La cereza de la torta!
¿Qué encontrará un fan de Alan Parsons Project al leer tu libro?
No quisiera pecar de presuntuoso, pero creo que un fan podrá encontrar respuesta prácticamente a cualquier pregunta que se plantee sobre los acontecimientos que han marcado la trayectoria de Alan Parsons y Eric Woolfson desde los años sesenta hasta hoy. El libro tiene una estructura puramente histórica y lo hace a través de la voz de los propios protagonistas, gracias a un minucioso trabajo de selección de fragmentos de entrevistas a los distintos miembros de la banda. En parte son entrevistas mías, en parte entrevistas recopiladas a lo largo de las décadas, combinadas con información procedente de The Avenue y de los libros de las distintas ediciones de los discos. Esta minuciosa investigación en entrevistas históricas le da autoridad a lo que he escrito, ya que la fuente de la gran mayoría de la información es la voz de los propios protagonistas.
El libro no carece de un análisis crítico de la información recopilada: por ejemplo, el comienzo mismo parte del encuentro entre Alan y Eric, donde trato de definir con precisión las distintas fases de su encuentro comparando las diferentes fuentes disponibles. Una especie de flashforward, para luego dar paso a una narración cronológica que se desarrolla desde el nacimiento de Eric hasta finales de 2025. Cada uno de los once álbumes (incluido Freudiana) tiene un capítulo dedicado, en el que abordo todos los aspectos, desde la génesis de las canciones hasta las fuentes de inspiración para las letras, desde la elección de los músicos hasta la instrumentación empleada, desde el diseño de las portadas hasta los resultados en las listas de éxitos. La narración continúa analizando las carreras solistas de Alan y Eric: la primera con el nacimiento del Live Project y los nuevos álbumes de estudio, la segunda con la aventura en el mundo teatral. También hay dos capítulos que abordan, respectivamente, las carreras musicales de Eric y Alan antes de su encuentro: Woolfson como autor y productor de canciones en el Swinging London, Parsons como brillante ingeniero de sonido en los estudios Abbey Road.
Por último, dos extensos apéndices discográficos completan la obra. El primero es una lista de las canciones compuestas, producidas o arregladas por Eric para otros artistas antes de conocer a Alan; el segundo es una recopilación de todos los títulos discográficos (álbumes, singles, DVD, reediciones, descargas digitales y otros) en los que participa Alan, sea cual sea el papel que haya desempeñado. Dos trabajos titánicos que han requerido una enorme cantidad de horas para ser redactados y verificados.
Más allá de los numerosos acontecimientos históricos narrados y de la gran cantidad de información recopilada, el libro ofrece también un análisis de la propia naturaleza del Project, de sus peculiaridades y de los roles desempeñados por Alan y Eric. Ilustra el entusiasmo que caracterizó las primeras obras y las dificultades que surgieron con Arista Records en los años siguientes, incluido el álbum que quedó en el cajón titulado The Sicilian Defence. Destaca las afinidades y los roces que se generaron con el tiempo entre Parsons y Woolfson, así como los tristes entredichos legales que ensombrecieron el destino de Freudiana. La génesis del Live Project y la decisión de Eric de emprender un nuevo camino hacia los teatros. El traslado de Alan a Estados Unidos y el fallecimiento prematuro de Woolfson. En resumen, además de los detalles específicos, creo haber logrado ofrecer un panorama general y completo de lo que fue The Alan Parsons Project. En el hermoso prólogo que escribió para la nueva edición del libro, Lenny Zakatek concluye diciendo: “En resumen, este libro es un relato excepcional y valioso de la historia de The Alan Parsons Project”.
¿Cuáles son tus álbumes favoritos del grupo y qué canciones considerarías imprescindibles?
Sin duda, mi álbum favorito es Tales Of Mystery And Imagination, en su versión de 1987, porque lo considero el álbum más rico en experimentación, más valiente y más auténtico. Además, en mi elección influye sin duda el hecho de que fue el álbum que me hizo descubrir al Project, el álbum del que todo se originó, tanto para mí como para la propia banda. La medalla de plata se la lleva The Turn Of A Friendly Card, por su increíble equilibrio entre la búsqueda sonora y la accesibilidad, un álbum extremadamente agradable de escuchar a pesar de ofrecer música nada trivial ni predecible que podría no resultar fácil de abordar. Un disco perfecto, aunque un poco menos rico y completo que Tales en términos de heterogeneidad, quizás un poco más complaciente. En tercer lugar pondría Pyramid, seguido de Eye In The Sky y I Robot. También es muy válido Eve, que sin embargo, en mi opinión, cede demasiado terreno a la melodía y, entre los discos de los años setenta, es sin duda el más débil, aplastado también por la comparación con verdaderas obras maestras. En términos más generales, digamos que el período que más me gusta es el que llega hasta Eye In The Sky, un álbum grandioso que marca un punto de inflexión entre el antes y el después. Posteriormente, con Ammonia Avenue y Vulture Culture, el Project se inclinó un poco demasiado hacia la música pop de las listas de éxitos, aunque siempre manteniéndose en niveles de calidad altísimos. Stereotomy marca el regreso a la experimentación, aunque adaptada a su época y a sus sonidos típicos, pero lo considero un álbum grandísimo que debería ser reevaluado. También está bien Gaudi, donde, sin embargo, ya se vislumbra la tendencia evolutiva de Eric hacia el mundo de los musicales, mientras que Freudiana —gracias también a la gran cantidad de material que contiene— es una obra maestra digna de la mejor época de la banda.

En cuanto a las canciones, hay tantas imprescindibles que no podría mencionarlas todas. En el podio coloco sin duda “There But For The Grace Of God”, para mí la perfección absoluta en todos los aspectos: música, letra, ejecución, arreglos, producción. Una canción que encierra la inmensidad del Alan Parsons Project y la conmovedora humanidad de la poética de Woolfson. Pero muchas otras canciones representan, de una forma u otra, ya sea por su potencia o por su emotividad, la grandeza del Project. Intentaré limitarme a citar una por álbum: “The Raven”, “Some Other Time”, “In The Lap Of The Gods”, “Damned If I Do”, “The Turn Of A Friendly Card”, “Eye In The Sky”, “Ammonia Avenue”, “The Same Old Sun”, “Limelight”, “La Sagrada Familia”.
Pero también podría haber mencionado “Silence And I”, “To One in Paradise”, “Sirius”, “Pipeline”, “Old And Wise”, “The Eagle Will Rise Again”, “I Don’t Wanna Go Home”, “The Gold Bug”, “Urbania”, “Inside Looking Out”, “The Fall Of The House Of Usher”, “Shadow Of A Lonely Man”, “Nothing Left To Lose” y muchos otros títulos. ¡La discografía del Project está llena de canciones maravillosas!
¿Tenés pensado publicar una versión impresa del libro?
Por iniciativa propia, diría que no. Se necesitaría una distribución amplia y capillaria para poder llegar fácilmente a los fans de todo el mundo. Sin duda, la edición en formato electrónico que he publicado lo consigue de manera ágil y sencilla.
Pero si una editorial, tal vez inglesa o, mejor aún, estadounidense, mostrara interés en realizar una versión impresa, sin duda me encantaría. Creo que, con un diseño adecuado, un rico material gráfico y una apariencia atractiva, el libro podría tener un buen potencial de ventas. Siempre y cuando se pueda encontrar en las principales librerías y no se limite a las tiendas en línea.
¿Tenés pensado escribir más libros sobre The Alan Parsons Project, sobre sus álbumes o sobre alguno de los miembros de la banda?
“L’Occhio Nel Cielo” (The Eye In The Sky en su versión en inglés) no es el único libro que he publicado hasta ahora sobre Alan Parsons Project. En 2019 publiqué un libro en italiano titulado “Sul Viale dell’Ammoniaca”, dedicado íntegramente al análisis de las letras de todas las canciones del Project y a los temas tratados en los distintos álbumes. Un libro al que le tengo un cariño especial y que siento como el fruto de un trabajo interior que he realizado sobre mí mismo. En cierto sentido, profundizar en la personalidad de Eric Woolfson a través del análisis de sus letras fue como mirar dentro de mí mismo. Una vez más, la metáfora del espejo es absolutamente válida.
“Sul Viale dell’Ammoniaca”, presenta también todas las letras de las canciones de los diez álbumes del Project, en su idioma original, el inglés, y acompañadas de mis traducciones al italiano, con el fin de ofrecer al lector la base sobre la cual pueda realizar sus propias observaciones y juzgar si mis análisis son compartibles o no.
Una vez más, el esfuerzo para llevar a cabo este libro ha sido considerable, un esfuerzo realizado totalmente por mi cuenta, ya que el libro ha sido autopublicado a través de Amazon KDP. Un esfuerzo no solo en términos de traducción, análisis y redacción, sino también puramente práctico: para poder utilizar las letras de las canciones tuve que firmar un contrato con la editorial que gestiona los derechos, pasando por una larga serie de contactos que partieron de Sally Woolfson para llegar a Hal Leonard, pasando por Universal Music en California y Sony Music en Italia.
En esencia, los dos libros “L’Occhio Nel Cielo” y “Sul Viale dell’Ammoniaca” se complementan mutuamente, porque en cada uno hay un poco del otro, pero mientras que el primero narra principalmente los acontecimientos históricos (y al hacerlo no deja de profundizar un poco en los temas abordados en los distintos álbumes), el segundo es puramente un análisis de los temas tratados en las letras y de los diversos conceptos unitarios (pero al hacerlo no deja de trazar a grandes rasgos la historia del Project). En resumen, para tener una visión del Project verdaderamente completa habría que leer ambos; por esta razón me gustaría, tarde o temprano, publicar también una versión en inglés de “Sul Viale dell’Ammoniaca”, para que esté disponible también para los lectores no italianos.
Honestamente, no creo que haya mucho más que escribir sobre el Alan Parsons Project. Lo que tal vez falta en el mercado es un libro de enfoque puramente técnico y musical que analice la música, pero además de no tener yo las habilidades específicas para escribir sobre esos temas, también creo que el resultado sería de escaso interés para el público en general, demasiado enfocado en los expertos del sector, los técnicos de estudio y los músicos. Por lo tanto, no creo que me ponga a escribir material nuevo sobre el Project, al menos no un nuevo libro. Pero sin duda continuaré en los años venideros manteniendo actualizado el sitio web The Parsons Day (www.theparsonsday.altervista.org), a promover la música del Project en su grupo de Facebook (https://www.facebook.com/groups/216983918425865/) y a hablar de él de vez en cuando en las páginas de la reconocida revista musical Prog Italia, con la que colaboro, a través de especiales o entrevistas.
¿Cómo pueden conseguir el libro quienes estén interesados en leerlo?
En su nueva edición ampliada y actualizada, publicada el pasado 5 de febrero, el libro está disponible como libro electrónico para Kindle en las múltiples tiendas de Amazon.
El libro se puede encontrar en el dominio principal de Amazon:
https://www.amazon.com/ALAN-PARSONS-PROJECT-EXPANDED-Foreword-ebook/dp/B0GLQ2GCF7/
Les recuerdo que para visualizar el formato Kindle solo es necesario descargar la aplicación gratuita, que se puede instalar en cualquier tipo de dispositivo, ya sea computadora, teléfono inteligente o tableta. Si tienen curiosidad, en la dirección indicada pueden leer gratuitamente un extracto del libro, incluyendo las palabras del prólogo firmadas por Lenny Zakatek. Les deseo a todos una lectura agradable y emocionante. ¡Larga vida al Alan Parsons Project!

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